Las acciones de Tesla (TSLA +1.95%) arrancaron esta semana corta por el feriado cotizando al alza en el premercado del martes, pintando de verde las pantallas. Curiosamente, este repunte inicial se da mientras buena parte de la atención de los inversionistas sigue enfocada en el otro gigante de un billón de dólares de Elon Musk, SpaceX. Pero aunque la marca de Musk acapara gran parte de la conversación cuando se habla de innovación automotriz, hay otro jugador en el tablero de los robotaxis que le está comiendo el mandado en cuanto a expectativas a corto plazo.
Hazte a un lado, Tesla. Las acciones de Pony AI (PONY -0.11%) se dispararon tras reportar niveles de ventas durante el primer trimestre que superaron por mucho lo que se tenía en el radar. La empresa de tecnología de conducción autónoma está metiendo el acelerador en el desarrollo y despliegue de robotaxis en China, y los números empiezan a respaldar esa historia. Este martes reportaron ingresos por 34.3 millones de dólares, un salto tremendo si lo comparamos con los 14 millones del mismo periodo del año pasado y dejando bastante atrás los 22.3 millones que pronosticaba el consenso de Wall Street.
Claro, la empresa todavía no es rentable. Su pérdida operativa del primer trimestre cerró en 58.3 millones de dólares, una cifra que de hecho está bastante alineada con las proyecciones de los analistas. Siendo realistas, en la etapa en la que se encuentra esta startup, el crecimiento de la facturación pesa muchísimo más que las ganancias netas inmediatas. Además, el optimismo viene empujado por un ajuste al alza en su guidance para los próximos años.
En su comunicado detallaron que elevaron su objetivo de ingresos por robotaxis para 2026, pasando de esperar el triple a más de 3.5 veces el nivel proyectado para 2025. Junto con esto, el objetivo del tamaño de su flota para fin de año pasó de 3,000 a más de 3,500 unidades. Si hacemos la matemática con estas nuevas guías, estamos hablando de ingresos implícitos por robotaxis cercanos a los 58 millones de dólares para 2026, una cifra superior a los 50 millones que Wall Street mantiene en sus modelos. Y por cierto, el negocio no depende de una sola vía; Pony AI también genera ingresos a través de sus camiones autónomos y el licenciamiento de su software.
El mercado respira tras una racha pesada
La reacción del mercado fue inmediata. Los papeles de Pony AI brincaron un 11% en las operaciones previas a la apertura para colocarse en los 9.90 dólares. Todo esto en una mañana donde los futuros del S&P 500 (SPX +0.51%) y el Dow Jones Industrial Average (DJIA +0.31%) también mostraban un buen ánimo, con ganancias del 0.7% y 0.5% respectivamente.
Este respiro le cae de maravilla a la compañía considerando el terreno que había perdido, ya que la acción acumulaba un retroceso del 38% en lo que va del año y una caída del 49% en los últimos 12 meses. Hay que recordar el trago amargo de finales de marzo, cuando los títulos se hundieron un 15% después de presentar los números del cuarto trimestre. Aunque esa vez también superaron las expectativas, una contracción en las ventas año contra año terminó espantando a los inversionistas de un plumazo.
Hoy el sentimiento es muy distinto. Hay mucha más tranquilidad sobre este reporte del primer trimestre y sobre el avance real que están logrando al rodar sus unidades junto con sus socios comerciales en China. A fin de cuentas, la apuesta por esta empresa se entiende mejor cuando ves su lugar en la cadena alimenticia del sector: Pony no fabrica los coches, ellos construyen el cerebro que los maneja.