Vivo se está tomando las cosas muy en serio últimamente. Si creías que la gama media ya no daba para más y estaba estancada en lo mismo de siempre, piénsalo dos veces. Hace nada la marca nos dejó con el ojo cuadrado soltando sus nuevos pesos pesados en la India, el X300 Ultra y el X300 FE, presumiendo unos fierros tremendos y alianzas que suenan a locura. Pero mientras esos equipos de nicho acaparan la atención mediática, yo he traído en la bolsa el Vivo V50 5G estas últimas semanas. La neta, la marca no solo sabe hacer flagships carísimos; su gama media viene pisando fortísimo y demuestra que a veces no necesitas gastar una fortuna para tener una experiencia de primer nivel.
Vamos a quitarnos de encima lo del diseño, porque hoy en día reconocer un teléfono de frente está cañón, casi todos son una calca. La verdadera magia ocurre en la parte trasera. El V50 5G trae un módulo de cámaras que, sin ser un rediseño que invente el hilo negro, tiene su propia onda, con trazos continuistas que le dan muchísima identidad. En la mano se siente a todo dar. Ojo, no es un equipo chiquito, estamos hablando de un panel AMOLED de 6.77 pulgadas a 120 Hz y resolución FullHD+ que casi le pega a los 164 milímetros de alto. Suena a tabique, pero la construcción te hace el paro: la marca le apostó a los cantos curvos. Sé que la moda ahorita son los laterales totalmente planos, pero en equipos de este vuelo, la curvatura se agradece para que no te canse la mano. Pesando apenas 189 gramos, la ergonomía está muy bien lograda y el vidrio trasero le da un tacto súper premium. ¿La única bronca? Los marcos. Ese acabado charolazo o glossy se ensucia de volada y, a nivel personal, nunca me ha terminado de gustar.
Ahora, entrando a las entrañas y a la fotografía, que es donde Vivo se está rifando. Tienen un Snapdragon 7 Gen 3, un chip de gama media, pero viene cobijadísimo por 12 GB de RAM y medio tera de almacenamiento interno. Donde el V50 5G te calla la boca es en las cámaras. Siguen de la mano con Zeiss, y traen un combo de 50 MP tanto en el lente principal con estabilización óptica, como en el ultra gran angular, además de otros 50 MP en la frontal para las selfies. Ese arillo de luz trasero le da un plus tremendo a los retratos y a las tomas con poca luz. Es de esos teléfonos que te hacen cuestionar si de verdad vale la pena exprimir la tarjeta de crédito por un gama alta solo para sacar buenas fotos. Y ni hablemos de la batería: le metieron 6,000 mAh con carga de 90W. Literalmente te olvidas de vivir pegado al enchufe, y el software vuela con Android 15 y Funtouch OS 15, sintiéndose súper pulido.
Justo este empeño por democratizar la buena fotografía es lo que hace que el lanzamiento de sus hermanos mayores cobre todo el sentido del mundo. Vivo está armando un ecosistema fotográfico súper sólido. El X300 Ultra que acaban de presentar en India es una verdadera salvajada con un precio que ronda las 160,000 rupias (pura gama ultra premium, lo puedes encontrar en colores Eclipse Black y Victory Green). Ese monstruo viene con 16 GB de RAM, 512 GB de almacenamiento y un sistema de cámaras también tuneado por Zeiss que incluye, al igual que el V50, un lente frontal de 50 MP. Pero lo que más te vuela la cabeza de esta nueva línea, incluyendo a la versión Fan Edition (X300 FE), es su compromiso a futuro: ya corren con Android 16 y la marca promete cinco años de actualizaciones del sistema operativo y siete años de parches de seguridad. Una locura.
Viendo lo que te entrega el V50 5G en el día a día y el músculo técnico que presumen con la serie X300, te das cuenta de que la marca ya le agarró la onda al mercado. No están jugando a ver qué pega. El precio del V50 de entrada te puede sacar de onda un poco porque pelea en un segmento competido, pero cuando lo usas, ves que el equilibrio de sus componentes vale cada peso. Ya sea que busques el tope de gama absoluto o un equipo que te rinda todo el día con fotos espectaculares, parece que la línea que separa a las gamas está empezando a desaparecer.